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Sábado antes de Pascua

 Crujido de girasol
un juego de solitario empezado,
los perros y su siesta larga,
mi desvelo de la tarde entrada en noche.

El techo cada vez más cerca,
los ruidos que crecen,
el mensaje que no llega,
otro sábado perdido

No quiero levantarme,
esta remera gigante ya es parte de mi.
El acolchado no quiere soltarme
y las sábanas tibias piden que no me vaya,

Cómo resistir a tal mandato
la pereza se ha vuelto mi hermana
No hay risas ni llanto, sólo estasis.
Hasta la tinta se detiene, no escribe más.

Por la ventana...

Te vi pasar x la ventana…cuando salí a la puerta te habías desvanecido. Hacia dónde ibas? Será acaso que me esperás en nuestro banco? Corro hacia la esquina pero no logro hallarte.
Te has ido una vez más, como aquella vez, hace ya 10 años cuando me despediste en aquella esquina.
No sabía que seguías acá, en este pueblo marcado por la desolación y la nostalgia. No supe más de vos sino por la carta de  uno nuestros cofrades hace unos meses atrás diciendo que habías regresado y darías un concierto.
En algún punto sé que no miraste porque sí a la librería, sabías que estaría aun ahí…a dónde más iría?
Traté de olvidarte, de repetirme una y mil veces que estabas perdido, o confundido con una vida que creés única, me creí la idea de que un día tu talento te traería una vez más a la cordura. Pero seguís cayendo en el abismo de la idiotez, obnubilado x los brillos especulares.
Nada es más real que aquel verano, nuestros planes, mis letras y tu música.
Espero el atardecer en el umbral de casa, sentada en las escaleras, mirando en el horizonte de la vereda por si te has arrepentido y querés volver.  
Muere el sol y con él el último hálito de algo que pudo ser aquello que siempre esperé.

Un sueño de invierno...

La mirada hacia la nada,
las lágrimas secas,
la angustia en la garganta,
el grito en mis labios apretados.

Mis manos sumidas al estrujar mi alma
para que no se salga, para que ya no duela.
La ira que pulsa desde adentro
y la melancolía que se adueña de mi cuerpo.

A través de la ventana caen hojas
se pierden con el viento por las calles.
Yo busco desandar mis pasos
y la pereza me atrapa en el puro invierno.

Ya todo me parece no importar
y los días se hacen años,
y mis canas salen de a veinte, 
los sueños todos rotos...

A lo lejos mis dos hijas
allá en la casa aquella,
sus risas están perdidas,
la vida, la alegría.

Ya no serán y las extraño,
nunca fueron, tampoco yo.
Ni el arte, ni la madre,
ni la entrega, menos el amor.

La estasis ha regresado,
se ha quedado como dueña.
La dejo, no resisto,
muero, y todo aquello también.

Éramos tres, ahora ni yo, 
esto que ha quedado no es mío.
se disfrutan como buitres mi espíritu
ya no siento, caigo.

Lejos la casa blanca,
Ni siquiera la hallo,
Todo aquí es desorden, color,
Perdición, extrañeza.

¿Cuánto ha pasado?
Desconozco lo mío propio,
Me van tomando prisionera,
Me llevan, no me resisto.

Despierto de pronto,
De sueño todo se volvió pesadilla.
Y yo soy esto, nada más.
Grito, lloro, pero no hay nadie más...



Noviembre eterno...3

Y un día te fuiste, tras la brisa calurosa de un diciembre denso y odioso.
Nunca fue tan complicado, nada acaso fuera más difícil.
Dónde se fueron tus palabras, tus dibujos, tu música?
En dónde te quedaste, que jamás nunca supe cómo volver a encontrarte?
Qué nos pasó, qué hizo que lo nuestro no fuera?

Mis huídas, nuestros encuentros extrañados, distantes, escondidos, mágicos.
Nuestras escaleras están en el mismo lugar, a veces paso, te busco, como si estuvieras allí, esperandome para sorprenderme...Llegué ese día nefasto, como dijimos días antes,
esperé como siempre a tus pasos sigilosos,
pero no te apareciste ahi, ni en ninguna otra parte.

No me has extrañado? Acaso esto es mentira o aquello otro lo fue?
No me resigno a quedar sin explicación alguna, me detengo en cada detalle,
cada palabra, si alguna alusión hizo que llegara a este desenlace. No encuentro nada, sólo preguntas.
Llevo mi atril a nuestros lugares, pinto tu pelo por entre el paisaje, oculto tu risa tras lo verde del Parque, encuentro tus ojos reflejados en el río, transparentes, tibios, y el perfume del verano se lleva para siempre nuestro amor y se pierde por completo entre la espesura de los árboles.

Noviembre eterno...2

El sonido de tu voz en el eco del silencio
las risas opacadas por desencuentros varios,
la invasiva ansiedad que domina nuestros actos,
los ojos lluviosos y atormentados,
lo que no podrá ser y no será jamás.

El juego de nuestras miradas risueñas,
nuestras manos húmedas escondidas en el mundo,
la sombra de los árboles cubriendo los latidos,
la brisa y los perfumes llevando nuestras almas,
el baile es ahora interminable...

Tu cabeza despeinada,
la caricia de tu voz en mi oido,
tu respiración perdida con la mía,
nuestros cuerpos atentos y expectantes,
y un noviembre que no creía en despedidas

Las caminatas frías, los besos, la agonía;
los dibujos, el libro y mucho champagne,
otra placita, otro banco, miles de promesas;
Y el pintor apuñala a su amada...
por celos, por rabia, o por amor?




Noviembre eterno...

Poca gente en las calles,
las luminarias no cierran aun sus ojos,
nuestras miradas no necesitan de nada más,
la complicidad es nuestra única compañía.

La Plaza nos esperaba
un banco fue testigo de nuestro primer beso
tus ojos me dijeron todo,
pregunté de todos modos y me perdi por completo.

Qué hacemos ahora, eso cambió todo
mi vida dejó de ser eso que era
ya no era dueña de mis actos
sólo vivía porque estabas.

Ese noviembre en tarde fue eterno
apenas si me recordaba.
Las caricias, la ternura
con tus abrazos moría mi dolor.

Las risas, las sábanas,
el rock en el aire...
El grafito de tu lápiz
y un dibujo con mis manos.

Recuerdo la ultima vez, a tu cuerpo pegado a mi,
la eternidad de tu cariño y tus ultimas palabras...
Nos dijimos chau con mirada triste y perdida
y fue en ese instante en que te perdi para siempre.

Jamás entendí el porqué
sólo sé que me dejaste ahí sola
Y a tu regreso ya no eras vos
no sé quién eras, te quedaste donde te fuiste.

Pasó tiempo hasta que hablamos
nunca vlviste a ser igual
no sé acaso si me odiaste,
ni yo porque no dejaba de amarte.

Y me fui llorando por las calles
mi alma quedó en una de las esquina.
Eso que fui con vos no fui más
esa parte es tuya, de nadie más.

Hoy te miro desde lejos y vos a mi,
sé que no podés conmigo si estoy cerca.
Y en ese instante dejás de ser eso para ser vos
y yo no soy la misma que ahora para volver a ser tuya.

Estudiando...

Rayos, lluvias y truenos
Sinfonía de sonidos
El patio, las flores
el verde, el cielo.

Lágrimas en la ventana,
papel y birome negra
el frío, la bufanda,
medias mojadas y alpargatas.

Girasoles y mate,
mis pies cerca del fuego.
El subrayado y los colores,
la carpeta, mis anteojos.

El sueño y el cansancio,
los espejos del ropero,
cama ruidosa de antaño,
mesita de luz de mármol.



Poema que encontré entre mis papeles en la época en que empezaba la Universidad, cuando iba a cas de mi tía Olga y llevaba mis apuntes allá.

Tan suya, como mía...

No sé bien si fue tras la ultima charla que tuvimos camino a mi despedida, o si fue la por cómo lo miré a los ojos de frente mientras compartíamos la almohada, o la vez que logró que mis palabras tropezaran porque no evitó sonreirme en ningún momento y decirme cuánto recordaba del tiempo juntos...

Siento a veces cada una de las minúsculas partículas que forman su piel rozando con la mía mientras mi cuerpo se estremece a cada recuerdo de su voz, puedo aun sentir su perfume.

No me gusta decir adiós, ni que esté tan lejos a veces, y que me haya dejado sola sintiendo esto, y pensando si me habrá olvidado, si yo acaso fui o soy en su vida sólo una situación, un instante o si acaso le soy un tanto importante, si puede seguir sin mi presencia, o si alguna vez me necesitó.

Todo eso me pregunto mientras lo siento, sabiendo que fui suya, tal como el lo piensa...

Ideas que se repiten sin querer