Tarde de carnaval
Un sueño de invierno...
Mañana de Marzo...
Depto en ocaso

una espera interminable
los ladridos de los perros
el bullicio lejano.
El frío de la noche
un cuerpo cansado
la televisión y su murmullo
una silla vieja en un rincón.
Sopa esperando sobre la mesa
un cuadro recién pintado
flores escondidas hasta mañana
vecinos que charlan...
El sueño da sus primeros indiciosun celular que no suena
uñas rojas y crema de mano
pies entalcados sobre la cama.
Una ventana entreabierta
habitacion de lavanda
zapatillas descansadas
el canto de ua lechuza.
Las hojas del gomero
y un grillo que chilla de fondo
olor a tierra mojada
y un gato que camina en el techo...
Noviembre eterno...3
Dónde se fueron tus palabras, tus dibujos, tu música?
En dónde te quedaste, que jamás nunca supe cómo volver a encontrarte?
Qué nos pasó, qué hizo que lo nuestro no fuera?
Mis huídas, nuestros encuentros extrañados, distantes, escondidos, mágicos.
Nuestras escaleras están en el mismo lugar, a veces paso, te busco, como si estuvieras allí, esperandome para sorprenderme...
Llegué ese día nefasto, como dijimos días antes,esperé como siempre a tus pasos sigilosos,
pero no te apareciste ahi, ni en ninguna otra parte.
No me has extrañado? Acaso esto es mentira o aquello otro lo fue?
No me resigno a quedar sin explicación alguna, me detengo en cada detalle,
cada palabra, si alguna alusión hizo que llegara a este desenlace. No encuentro nada, sólo preguntas.
Llevo mi atril a nuestros lugares, pinto tu pelo por entre el paisaje, oculto tu risa tras lo verde del Parque, encuentro tus ojos reflejados en el río, transparentes, tibios, y el perfume del verano se lleva para siempre nuestro amor y se pierde por completo entre la espesura de los árboles.Noviembre eterno...2
las risas opacadas por desencuentros varios,
la invasiva ansiedad que domina nuestros actos,
los ojos lluviosos y atormentados,
lo que no podrá ser y no será jamás.
El juego de nuestras miradas risueñas,
nuestras manos húmedas escondidas en el mundo,
la sombra de los árboles cubriendo los latidos,
la brisa y los perfumes llevando nuestras almas,
el baile es ahora interminable...
Tu cabeza despeinada,
la caricia de tu voz en mi oido,
tu respiración perdida con la mía,
nuestros cuerpos atentos y expectantes,
y un noviembre que no creía en despedidas
Las caminatas frías, los besos, la agonía;
los dibujos, el libro y mucho champagne,
otra placita, otro banco, miles de promesas;
Y el pintor apuñala a su amada...
por celos, por rabia, o por amor?

Noviembre eterno...
nuestras miradas no necesitan de nada más,
la complicidad es nuestra única compañía.
La Plaza nos esperaba
un banco fue testigo de nuestro primer beso
tus ojos me dijeron todo,
pregunté de todos modos y me perdi por completo.
Qué hacemos ahora, eso cambió todo
mi vida dejó de ser eso que era
ya no era dueña de mis actos
sólo vivía porque estabas.
Ese noviembre en tarde fue eterno
apenas si me recordaba.
Las caricias, la ternura
con tus abrazos moría mi dolor.
Las risas, las sábanas,
el rock en el aire...
El grafito de tu lápiz
y un dibujo con mis manos.
Recuerdo la ultima vez, a tu cuerpo pegado a mi,
la eternidad de tu cariño y tus ultimas palabras...
Nos dijimos chau con mirada triste y perdida
y fue en ese instante en que te perdi para siempre.
Jamás entendí el porqué
sólo sé que me dejaste ahí sola
Y a tu regreso ya no eras vos
no sé quién eras, te quedaste donde te fuiste.
Pasó tiempo hasta que hablamos
nunca vlviste a ser igual
no sé acaso si me odiaste,
ni yo porque no dejaba de amarte.
Y me fui llorando por las calles
mi alma quedó en una de las esquina.
Eso que fui con vos no fui más
esa parte es tuya, de nadie más.
Hoy te miro desde lejos y vos a mi,
sé que no podés conmigo si estoy cerca.
Y en ese instante dejás de ser eso para ser vos
y yo no soy la misma que ahora para volver a ser tuya.
Der andere tod
Se escucha de lejos un latir infinito que resuena en la habitación como un eco ominoso.
No hay nada más, todo está putrefacto, roído y falto de vida.
Sólo queda el cuerpo, inerte y sin aliento. Yace sobre la cama pidiendo en un llanto sin sonido el inminente fin, la destrucción de cada célula de lo que antes fue.
Alba
Con el último aliento apenas si pudo dejar correr una lágrima angustiosa y tímida, como grito desesperado ante el fin inminente.
No había más que hacer, el dolor era punzante, producía un ardor indescriptible. Todo en instantes parecía vano. Un silencio que aturdía recorría la habitación demorando llevarse ya a su presa elegida.
El todo y la nada conjugados haciendo un festín de la presente víctima del alba.
Allí se iba, no quise despedirme, sólo podía llorar, me costaba acaso creerlo, no me lo permitía.
La había visto secarse, perder de a poco su esplendor, su esencia.
En el último tiempo era algo que penosamente trataba de regenerarse, tal vez, no lo sé; hablábamos muy poco ya.
No sé bien que hacía, me evitaba, supongo que se ilusionaba por momentos, recuperaba viejos recuerdos, sueños, pensamientos... y de algún modo yo la había traicionado.
Antes solíamos ir a todas partes juntas, respirábamos el mismo aire, disfrutábamos mucho, pero de a poco ya no quiso ser parte mía.
Mis decisiones fueron de a poco alejándola hasta convertirla en esa espeluznante cosa acurrucada y llena de melancolía.
Miro por la ventana, extrañada de su ausencia, como inerte hacia el trascurrir de los minutos.
No he comido desde que sucedió, no siento ganas. Cierro los ojos, busco dormir.
Con el tiempo no será más que un sueño extraño que tuve cuando creí que había desaparecido al despertar...

Porqué crees que puedo ser feliz acaso en un paisaje que esté ajeno a tus ojos...?
Aunque parezca exagerado, precipitado y fuera de toda lógica te siento dentro mío, te pienso; lo que hace que me desgarre y muera segundo a segundo a la espera de tu abrazo.
Iberia...
Se odió por esperarlo, no la dejaba ser parte de él.
No quiso ya que su vida sea en realidad sólo la de él, aunque la suya ya no tenía sentido alguno.
Nadie podía quitarle eso, sólo ella. Fue su decisión, como lo fue también no dejar de amarlo...
Iberia y la muerte
Le dolía vivir, la existencia misma le desgarraba el alma por dentro, terminó por erosionarla...
Era como caer constantemente en un vacío ominoso, tenebroso. Cada día se hallaba ella misma más taciturna.
La pulsión de muerte se apoderó de ella, se la llevó Thánatos casi sin esfuerzo. Se quedó sin fuerzas, supongo,no habrá encontrado más su lugar aqui.
No sé bien de quien fue la decisión, no sé hasta que punto ella era dueña de sí, hoy sólo me queda su recuerdo....
Antiguo dolor
Yacía ella acurrucada bajo la higuera, condenada con miles de inquisiciones, aquello tan temido!lo que la había vuelto al firmamento hoy la sepultaba nuevamente en cenizas.
Puede volver a resurgir? El dolor causado generó su autodestrucción.
La anquilosada tristeza encendió de modo tal el alma fénix que la desbastó por completo.
Con las huellas del destrozo que puede hacerse?
Aquello intangible sobrevolaba el polvo gris plata en busca de un álito de vida
Como si no quedaran atisbos de esperanza todo comenzó a entristecerse alrededor
El ánima vaga por las calles de la ciudad simulando o creyendo que aun puede más que contemplar
A la espera o no de lo que tiene que ser; a la opresión profunda que no halla lugar
A la lágrima suspendida que no quiere brotar; al silencio eterno de la espera de su amor...
A tu espera
Recostada sobre mi cama, con la mirada perdida hacia la puerta que ya nunca vas a abrir.
El ruido del ascensor me agobia, traspasa mi intempestiva quietud.
La luz de la lámpara del techo enceguece, me cierra los ojos, pero al menos me duerme la tristeza...
Por Orden tuya...?
Por Orden tuya...?
Así es como es, el águila vuelve a quedar atrapada en la jaula de la cabaña.
Con promesas de cuidados y alguno que otro alimento decidió quedarse con los que serían nuevamente sus dueños, miró el cielo y pensó en Dios. Con los ojos llenos de lágrimas le preguntó Por orden tuya…?
He regresado nuevamente a la prisión, ya no volveré a ser dueña de mi misma.
Ellos me hicieron esto y no tuve otra salida que acceder a su mandato.
Sufro por los rincones por esto que me ocurre, pero prefiero ahora no pensar en eso.
Tantas veces escribí para mí misma, pero cuando tengo que salir de mi se me hace bastante difícil, como si no me pudiera encontrar acá adentro.
Temo por lo que pudiera pasarme, luego de la golpiza me encuentro con un ala quebrada, he intentado moverla, pero el dolor se me hace insoportable.
Desde este establo apenas si puedo ver luz, un haz traspasa por las hendijas del portón cuando amanece y es así como puedo contabilizar los días que paso aquí.
Por las noches he intentado emitir sonidos, pero la angustia ha sepultado mi voz, y sólo se oye un sonido desgarrador pero muy tenue.
He intentado una y mil veces escaparme, aunque por un motivo que para mí es desconocido no lo he logrado. Algo aquí me hace partícipe de por lo menos una vida, (el conjunto con otros como yo.)
(Mis ojos ahora deben estar cubiertos, de otro modo transparentan mis sentimientos.) Ellos ven así lo vulnerable que soy y pueden llegar a querer dañarme… ¿Qué puedo yo hacer con todo esto?
Finjo de manera continua ser lo que esperan que sea.
Hace ya años que mis alas están rotas, y no sé si quiero volver a volar, creo que estoy bien así, al menos aún puedo pensar y seguir soñando, existo sólo así.
Luego de tanto tiempo uno comienza a acostumbrarse, la vida se hace llevadera después de todo.
Cuando creen que estoy débil es porque lo he logrado engañar, y esa es mi estrategia para sobrevivir.
Tengo una sed terrible de venganza. Antes, en medio de las torturas, manifestaba mi enojo hacia ellos y no hacían más que desconfiar continuamente de mí, ahora creen que estoy abatida y dócil.
Es así que desde ese momento reuní fuerzas para estos momentos en que peor me encuentro, muestro mi fragilidad y mis ganas de morir, y así me protejo.
He planeado una y mil veces cómo sería el momento de mi revancha, cómo me dejaré cegar por el instante mismo en que esté recuperada y pueda irme de aquí.
Tengo un profundo cansancio, ya no quiero respirar siquiera. Aún así me invade una inmensa obsesión, quiero hacer y vencer esta depresión.
Qué me hace ser lo que soy? Qué es este soy?
Ya hace tiempo que de este rincón no me muevo, pero tengo indicios del exterior de que todo esto de un momento a otro va a cambiar…
Mi vida es hoy en día un desastre de los que ya se conocen por mi incapacidad para volar. Pese a que las alas fueron creciendo no recuerdo cómo emprender el vuelo; y aún más, no sé si es del todo satisfactorio hacerlo, ya perdí todo incentivo.
Qué es el exterior, qué es el Universo, y qué es el destino?
No puedo contestarme esas preguntas. No sé siquiera quién es Dios o a qué le llamo yo eso. A veces recuerdo mi pasado, lo que allá lejos aconteció: mi libertad...
A qué llamaba yo de esa manera? Un sin fin de preguntas hacen de mí lo que soy hoy. Soy un mar de dudas, de completa incertidumbre y de agonía interna.
El vivir aquí no era lo que yo creía. Pensé que esta jaula y este pequeño establo de a poco se iban a ser parte de mí y yo de ellos, pero mi naturaleza es de otra manera. Mi vuelo no es como el de otras aves, no nací para que unos barrotes me maten en vida.
Con el correr de los años pude adaptarme a los dueños de la granja, de los horarios de alimentación y la forma en que cada día se aparecían ante mí.
El águila tiene un compañero de cautiverio. De pronto vuelve a sentirse acompañada, tranquila, no sé si feliz.
Ya no soy tan importante, me dejan salir una hora al día hasta una rama del árbol más cercano para que pueda sentir la pureza del aire.
Esto soy yo y no otra cosa, he salido a la luz. Sé que a todos les parezco un ser extraño, pero al menos ya no siento tanto esto de estar presa.
¿Quién soy yo?
No sé responderme esa pregunta, muero, me desangro pensando… ¿estaré haciendo bien? Estoy de nuevo renovando mi plan de vuelo, seguramente lejos, si es posible sola. Así me siento hoy mejor, quien quiera acompañarme será bienvenido…
Mi compañero de jaula se ha escapado, dijo que eran sólo por unos días, regresará, espero. Estoy ansiosa por volver a verlo, no imaginé nunca que estaría acompañada.
Ha regresado, es nuevamente feliz, o al menos cree que esto nuevo, esta fuerte opresión en su pecho es algo como la felicidad.
He vuelto a nacer, todo mi cautiverio me parece un sueño terrible, nadie pudiera creer que alguien aconteciera algo semejante.
Años tras años en este lugar, en este rincón, esperando quizá volar nuevamente, y ahora que es posible, temo, dudo, pero me avecino, soy nuevamente yo.
De águila me transformo en fénix, y emerjo de cenizas, llena de fuego, de vitalidad. Todo me parece extraño, el sol, el aire del exterior, los aromas…
Los años pasan, esperando algo, eso, que no sé, lo que no se puede asir con palabras. Todos buscamos nuestro, por así decirlo, destino. Muchos dejan que el acontecer diario los invada y que la rutina decida sus vidas, como si de nada valieran los sueños de cada uno, como si sólo sirvieran sus vidas para nacer, vivir, reproducirse y morir.
Al menos yo, creo que estoy para algo más, no sé si Dios o si los dueños del establo, o si el Universo en toda su magnitud es quien hace y deshace el destino de las personas, nadie puede saberlo; o quizá quien lo supo murió con ese secreto.
Ya no soy el ave que era antes, me había acostumbrado a la sumisión, a aceptar cualquier mandato y obedecer aunque doliera demasiado. Hoy todo eso es un pasado distante, miro hacia el futuro, hasta esto nuevo que se construye a cada paso que doy dentro de mí y dentro de este mundo.
Aunque lo haya leído, y dicho como verdad, jamás nunca lo había sentido:
Está doliendo de manera profunda, y no sé qué hacer. Siento una imperiosa necesidad de volver, de anular por completo mi vida, este cuerpo y estas alas. He dejado atrás a mi compañero de cautiverio, lo han atrapado, está asustado. Temo por lo que ellos puedan hacerle, ha dejado que yo escape, hemos trocado una vida por otra , no puedo sentirme bien...
Tanto ansié esto que no pensé a quién perjudicaba en este emprendimiento.
¿Qué hacer?
No tengo más que esperar un milagro que creo nunca va a llegar. Estoy en el bosque, desde la arboleda puedo divisar el establo, la puerta de la casa de mis amos, los mastines de presa están atentos a cada movimiento de él dentro de esa oscura cabaña.
Es ahora que debo elegir, entre la libertad de él o la mía. Es preferible estar presos juntos y no así, no es lo que planié jamás.
Miro al cielo, no encuentro a Dios, no puedo escuchar tampoco al Universo, he quedado sola por completo, no tengo tampoco a quien recurrir, nada puedo hacer, al menos eso creo.
Es como estar en el establo, el mundo es ahora mi establo y yo soy esos amos, que de modo continuo torturan mi ser pero dentro mío, a donde antes pensé que no podían acceder, soy presa de mí misma y mi decisión.
No sé porqué pienso más y más que ya no tiene sentido siquiera sufrir, hay que resignarse y esperar lo que depara para nosotros el destino.
Todo lo que pensaba hacer cuando consiguiera mi tan soñada libertad ya no tiene sentido, porque ni siquiera sé quién soy, ya no espero nada.
Sólo tengo que ir hasta allí, dejar que me capturen nuevamente, volver a mi vendaje en los ojos, a las alas cortadas pero a la vida de él, a su compañía, a su amistad y su amor...
Ahora sólo puedo decir que todo lo que hago es Por orden mía.
Ideas que se repiten sin querer
- Ambivalencia (3)
- amor que no fue (1)
- demasiada sinceridad (5)
- el túnel (1)
- Melancolía (15)
- Nostalgia (8)
- parte de mí (3)
- un día de esos (5)
- un instante (3)
- una especie de filosofía (1)



