Caigo...


...no hay nada ya para mí aquí que me pueda sostener.

Lloro...

...apenas puedo abrir mis párpados, las lágrimas se ha llevado toda mi ilusión.

Imploro...

...a ese Más Allá para que me lleve... no quiero más.

Agonizo...

... y mi espíritu me va dejando de a poco


Muero...

...ya no hay más, hasta mi alma me ha abandonado.


Hay muchos días en que te extraño, eso que eramos por aquel entonces. 
Y extraño ese algo de vos, eso exacto que no sos, porque ya no sé bien si es a vos a quien extraño o a la idea que tengo de vos.
Eso que a lo mejor no es una reminiscencia de cuando estuvimos juntos. 
Será acaso una ensoñación diurna que poco a poco fue ganándose un lugar en mi inconsciente para luego devenir consciente y llegar hasta mi presente como si acaso eso tuyo fuera un recuerdo, y no es más que una idea que me formé de vos?
Dudo a veces si en realidad nos conocimos, si ese tiempo que recuerdo lo vivimos realmente vos y yo; o si acaso eso es solamente una ilusión, los lugares,las risas, los aromas, o si fui yo quien te creé dentro mío como si acaso yo alguna vez fui tuya. 
Ya no sé quién sos, ni qué extraño, y te amo aun sabiendo que jamás exististe...

Otoño en abril

Frío en las calles llenas de hojas ocres y crujientes. Voy en mi andar pausado, pisoteando buscando notas prohibidas.
Respiro hondo, y entierro entre mis ojos las lágrimas lascerantes que corroen mi piel en camino a esa nada.
He perdido mi voz, no he hablado en semanas, en realidad creo que pasaron meses. Desde que te fuiste no he querido ver a nadie, he desaparecido de todos.
No recuerdo la última vez que te hallé en mi sueños, creo que ya no está en mi memoria; te has convertido en pura melancolía. Ya no espero nada. El viento seco y helado de abril me llevará hasta quién sabe dónde, y yo solamente me dejo, como si fuera una pluma a merced de la más suave brisa.
Escribo en mi cabeza, con esa tinta invisible que crece en los pensamientos. Al llegar a la hoja de papel mueren como si su único fin fuera justo ese

Sábado antes de Pascua

 Crujido de girasol
un juego de solitario empezado,
los perros y su siesta larga,
mi desvelo de la tarde entrada en noche.

El techo cada vez más cerca,
los ruidos que crecen,
el mensaje que no llega,
otro sábado perdido

No quiero levantarme,
esta remera gigante ya es parte de mi.
El acolchado no quiere soltarme
y las sábanas tibias piden que no me vaya,

Cómo resistir a tal mandato
la pereza se ha vuelto mi hermana
No hay risas ni llanto, sólo estasis.
Hasta la tinta se detiene, no escribe más.

Tarde de carnaval

El viento de febrero llevó mi alma a un verano que se perdía entre la lluvia.
La soledad invadía la casa y se iba haciendo partícipe de mi rutina.
Los perros dejaron de ladrar, sólo dormían a mi lado las mismas horas que yo, con las miradas disueltas en mi llanto.
Yo ya no era, no estaba. El vacío y la congoja tomaron por completo mi vida, me dejaron así, como muerta en vida yaciendo delante de una realidad inventada.
No tengo fuerzas, no quiero seguir. es miedo, es cobardía, es desgano o es falta de ser?
Creo que no puedo, hoy no, no sé si mañana, si es acaso esto  lo que me fue deparado, o si quizá esto es lo que yo escribí para mí.

Por la ventana...

Te vi pasar x la ventana…cuando salí a la puerta te habías desvanecido. Hacia dónde ibas? Será acaso que me esperás en nuestro banco? Corro hacia la esquina pero no logro hallarte.
Te has ido una vez más, como aquella vez, hace ya 10 años cuando me despediste en aquella esquina.
No sabía que seguías acá, en este pueblo marcado por la desolación y la nostalgia. No supe más de vos sino por la carta de  uno nuestros cofrades hace unos meses atrás diciendo que habías regresado y darías un concierto.
En algún punto sé que no miraste porque sí a la librería, sabías que estaría aun ahí…a dónde más iría?
Traté de olvidarte, de repetirme una y mil veces que estabas perdido, o confundido con una vida que creés única, me creí la idea de que un día tu talento te traería una vez más a la cordura. Pero seguís cayendo en el abismo de la idiotez, obnubilado x los brillos especulares.
Nada es más real que aquel verano, nuestros planes, mis letras y tu música.
Espero el atardecer en el umbral de casa, sentada en las escaleras, mirando en el horizonte de la vereda por si te has arrepentido y querés volver.  
Muere el sol y con él el último hálito de algo que pudo ser aquello que siempre esperé.

Un sueño de invierno...

La mirada hacia la nada,
las lágrimas secas,
la angustia en la garganta,
el grito en mis labios apretados.

Mis manos sumidas al estrujar mi alma
para que no se salga, para que ya no duela.
La ira que pulsa desde adentro
y la melancolía que se adueña de mi cuerpo.

A través de la ventana caen hojas
se pierden con el viento por las calles.
Yo busco desandar mis pasos
y la pereza me atrapa en el puro invierno.

Ya todo me parece no importar
y los días se hacen años,
y mis canas salen de a veinte, 
los sueños todos rotos...

A lo lejos mis dos hijas
allá en la casa aquella,
sus risas están perdidas,
la vida, la alegría.

Ya no serán y las extraño,
nunca fueron, tampoco yo.
Ni el arte, ni la madre,
ni la entrega, menos el amor.

La estasis ha regresado,
se ha quedado como dueña.
La dejo, no resisto,
muero, y todo aquello también.

Éramos tres, ahora ni yo, 
esto que ha quedado no es mío.
se disfrutan como buitres mi espíritu
ya no siento, caigo.

Lejos la casa blanca,
Ni siquiera la hallo,
Todo aquí es desorden, color,
Perdición, extrañeza.

¿Cuánto ha pasado?
Desconozco lo mío propio,
Me van tomando prisionera,
Me llevan, no me resisto.

Despierto de pronto,
De sueño todo se volvió pesadilla.
Y yo soy esto, nada más.
Grito, lloro, pero no hay nadie más...



El balcón y la lluvia

Abro la ventana que da al balcón y me asomo, comienza la noche de a poco. Ese olor mágico e indescriptible de la lluvia entra de pronto a la cocina y revolotea en la cortina.
Todo el ambiente se llena de esa rara sensación de renovación, frescura, como si algo muriera de pronto para dar nacimiento a algo nuevo.
El alba de mañana tendrá otro color, el verde de mis plantas estará más vivo que nunca.
Yo misma soy diferente después de una intensa lluvia, como si se llevara aquello que duele, que preocupa...
Lo respiro otra vez, quiero sentirlo.

Mañana de Marzo...

El café con leche quema el alma, 
el desayuno es monótono y sombrío,
mi mirada se ha perdido, desvanecida
en el fresco de la mañana.

De fondo los ruidos apenas perceptibles
del barrio hacen un eco en la cocina,
la ventana sin sol desluce las plantas
tristes testigos de mi vida rutinaria.


El peligro no es algo que me preocupa,
duele más la incertidumbre, 
el peso de una traición que antes fuera 
sólo un fantasma de un pasado más que lejano.

Y ahora los días no tienen sentido,
la casa vacía de eso que antes la llenaba.
El otoño se avecina, los fríos, la soledad
y con él la quietud eterna del artista.

Depto en ocaso


Luna de fines de octubre
una espera interminable
los ladridos de los perros
el bullicio lejano.

El frío de la noche
un cuerpo cansado
la televisión y su murmullo
una silla vieja en un rincón.

Sopa esperando sobre la mesa
un cuadro recién pintado
flores escondidas hasta mañana
vecinos que charlan...


El sueño da sus primeros indicios
un celular que no suena
uñas rojas y crema de mano
pies entalcados sobre la cama.

Una ventana entreabierta
habitacion de lavanda
zapatillas descansadas
el canto de ua lechuza.

Las hojas del gomero
y un grillo que chilla de fondo
olor a tierra mojada
y un gato que camina en el techo...

Noviembre eterno...3

Y un día te fuiste, tras la brisa calurosa de un diciembre denso y odioso.
Nunca fue tan complicado, nada acaso fuera más difícil.
Dónde se fueron tus palabras, tus dibujos, tu música?
En dónde te quedaste, que jamás nunca supe cómo volver a encontrarte?
Qué nos pasó, qué hizo que lo nuestro no fuera?

Mis huídas, nuestros encuentros extrañados, distantes, escondidos, mágicos.
Nuestras escaleras están en el mismo lugar, a veces paso, te busco, como si estuvieras allí, esperandome para sorprenderme...Llegué ese día nefasto, como dijimos días antes,
esperé como siempre a tus pasos sigilosos,
pero no te apareciste ahi, ni en ninguna otra parte.

No me has extrañado? Acaso esto es mentira o aquello otro lo fue?
No me resigno a quedar sin explicación alguna, me detengo en cada detalle,
cada palabra, si alguna alusión hizo que llegara a este desenlace. No encuentro nada, sólo preguntas.
Llevo mi atril a nuestros lugares, pinto tu pelo por entre el paisaje, oculto tu risa tras lo verde del Parque, encuentro tus ojos reflejados en el río, transparentes, tibios, y el perfume del verano se lleva para siempre nuestro amor y se pierde por completo entre la espesura de los árboles.

Noviembre eterno...2

El sonido de tu voz en el eco del silencio
las risas opacadas por desencuentros varios,
la invasiva ansiedad que domina nuestros actos,
los ojos lluviosos y atormentados,
lo que no podrá ser y no será jamás.

El juego de nuestras miradas risueñas,
nuestras manos húmedas escondidas en el mundo,
la sombra de los árboles cubriendo los latidos,
la brisa y los perfumes llevando nuestras almas,
el baile es ahora interminable...

Tu cabeza despeinada,
la caricia de tu voz en mi oido,
tu respiración perdida con la mía,
nuestros cuerpos atentos y expectantes,
y un noviembre que no creía en despedidas

Las caminatas frías, los besos, la agonía;
los dibujos, el libro y mucho champagne,
otra placita, otro banco, miles de promesas;
Y el pintor apuñala a su amada...
por celos, por rabia, o por amor?




Noviembre eterno...

Poca gente en las calles,
las luminarias no cierran aun sus ojos,
nuestras miradas no necesitan de nada más,
la complicidad es nuestra única compañía.

La Plaza nos esperaba
un banco fue testigo de nuestro primer beso
tus ojos me dijeron todo,
pregunté de todos modos y me perdi por completo.

Qué hacemos ahora, eso cambió todo
mi vida dejó de ser eso que era
ya no era dueña de mis actos
sólo vivía porque estabas.

Ese noviembre en tarde fue eterno
apenas si me recordaba.
Las caricias, la ternura
con tus abrazos moría mi dolor.

Las risas, las sábanas,
el rock en el aire...
El grafito de tu lápiz
y un dibujo con mis manos.

Recuerdo la ultima vez, a tu cuerpo pegado a mi,
la eternidad de tu cariño y tus ultimas palabras...
Nos dijimos chau con mirada triste y perdida
y fue en ese instante en que te perdi para siempre.

Jamás entendí el porqué
sólo sé que me dejaste ahí sola
Y a tu regreso ya no eras vos
no sé quién eras, te quedaste donde te fuiste.

Pasó tiempo hasta que hablamos
nunca vlviste a ser igual
no sé acaso si me odiaste,
ni yo porque no dejaba de amarte.

Y me fui llorando por las calles
mi alma quedó en una de las esquina.
Eso que fui con vos no fui más
esa parte es tuya, de nadie más.

Hoy te miro desde lejos y vos a mi,
sé que no podés conmigo si estoy cerca.
Y en ese instante dejás de ser eso para ser vos
y yo no soy la misma que ahora para volver a ser tuya.

Estudiando...

Rayos, lluvias y truenos
Sinfonía de sonidos
El patio, las flores
el verde, el cielo.

Lágrimas en la ventana,
papel y birome negra
el frío, la bufanda,
medias mojadas y alpargatas.

Girasoles y mate,
mis pies cerca del fuego.
El subrayado y los colores,
la carpeta, mis anteojos.

El sueño y el cansancio,
los espejos del ropero,
cama ruidosa de antaño,
mesita de luz de mármol.



Poema que encontré entre mis papeles en la época en que empezaba la Universidad, cuando iba a cas de mi tía Olga y llevaba mis apuntes allá.

Der andere tod

Como si doliera menos, como si sentir el frío puro del invierno anulara la anguistia.
No es temor de morir, sino el advenimiento de la muerte misma; sentida en el alma en su plenitud, desgarrando cada sueño, cada ápice de esperanza, allí sólo hay desconsuelo; la desolación completa de sensaciones.
Se escucha de lejos un latir infinito que resuena en la habitación como un eco ominoso.
No hay nada más, todo está putrefacto, roído y falto de vida.
Sólo queda el cuerpo, inerte y sin aliento. Yace sobre la cama pidiendo en un llanto sin sonido el inminente fin, la destrucción de cada célula de lo que antes fue.

Mayo...

El hastío de los días...................................................................cansada ya de todo esto
el crujir de las hojas amarillas,..............................................................prefiero el otoño
el sol agotado a las 18,30;.....................................................................se me va la tarde
el sueño de la solapa,...................................................................................sigo acostada
la lentitud de la noche,..................................................................y no me puedo dormir
el llanto de la quietud,.................................................................una angustia estancada
la inteligencia holgazana,.................................................................es lo que lo que soy?
la espera agonizante,..........................................................................parece nunca llegar
la amargura incipiente,......................................................................o aparece porque sí

Alba

Parte de mí murió temprano, no recuerdo bien la hora, sólo sé que hubo un intento por perdurar en esta vida, seguir respirando.
Con el último aliento apenas si pudo dejar correr una lágrima angustiosa y tímida, como grito desesperado ante el fin inminente.
No había más que hacer, el dolor era punzante, producía un ardor indescriptible. Todo en instantes parecía vano. Un silencio que aturdía recorría la habitación demorando llevarse ya a su presa elegida.
El todo y la nada conjugados haciendo un festín de la presente víctima del alba.
Allí se iba, no quise despedirme, sólo podía llorar, me costaba acaso creerlo, no me lo permitía.
La había visto secarse, perder de a poco su esplendor, su esencia.
En el último tiempo era algo que penosamente trataba de regenerarse, tal vez, no lo sé; hablábamos muy poco ya.
No sé bien que hacía, me evitaba, supongo que se ilusionaba por momentos, recuperaba viejos recuerdos, sueños, pensamientos... y de algún modo yo la había traicionado.
Antes solíamos ir a todas partes juntas, respirábamos el mismo aire, disfrutábamos mucho, pero de a poco ya no quiso ser parte mía.
Mis decisiones fueron de a poco alejándola hasta convertirla en esa espeluznante cosa acurrucada y llena de melancolía.
Miro por la ventana, extrañada de su ausencia, como inerte hacia el trascurrir de los minutos.
No he comido desde que sucedió, no siento ganas. Cierro los ojos, busco dormir.
Con el tiempo no será más que un sueño extraño que tuve cuando creí que había desaparecido al despertar...

Casi 27...

La estasis de la rutina me absorbe hasta mis adentros, me lastima uno a uno los sueños que alguna vez tuve. Es acaso esto una virtud o un defecto de la vida burguesa?
El opio de la cotidianeidad se ha llevado consigo parte de mi juventud, esas ganas eternas de fantasias incontenibles en lugares extraños e inusitados.
No quiero dormirme ya en la falacia de lo que debo ser para los demás,...quiero ser para mí primero: Pensar de pronto que el destino es la continua sucesión de los acontecimientos creados sólo por mí y no por quien dice ser acaso mi creador de antemano.
Emergeré acaso otra vez yo?... algo de mi dejara de morir día a día para que nazca esto que veo en el espejo?
Vagos recuerdos de mí hacen de deja vú mientras pasan las horas de otro día más.
El ruido de lo que no es satura mis oídos, no encuentro explicación razonable aun, dejé hace años de conectarme con lo realmente importante para ser lo meramente necesario para la subsistencia de una especie que falló desde sus principios...
Detrás de todo, está la esencia de mí, la infinita cantidad de microorganismos que formarán en conjunto eso que deseo, eso que pulsa desde lo profundo, y que estallará y no tendrá fin...

Le llamaron Iberia...

Recuerdo que la encontraba cada tarde, luego de su merienda. Perdía su mirada hacia una gran nada. Se sentaba junto a la ventana por horas, con un camisón lavanda con flores blancas. Nada parecía poder quitarla de esa constante perplejidad.
Atrás habían quedado sus sueños, su corazón había dejado de latir fuerte, sólo tenía un movimiento constante, pausado y casi imperceptible.
En la Institución nadie sabía cómo había llegado allí, en un principio, los profesionales de guardia la diagnosticaron como depresión profunda, con síntomas de catatonia. Al día siguiente en una entrevista con psicólogos y psiquiatras se determinó que era sorda en realidad; pero las semanas que siguieron a su internación una celadora oyó llorar a la mujer mientras balbuceaba un nombre, así supieron de pronto que el cuadro que se presentaba era cada vez más raro.
Jamás de ella se escuchó una queja, siempre acudía a los horarios pautados, y tras eso la esperaba el rincón, al finalizar el pasillo, que daba a un jardín sin flores. Escribía frases sueltas a la hora del desayuno en servilletas de papel, y cada una de ellas encerraba más y más el misterio de su existencia...


El dolor se sincera con mi alma, se apodera de mi sentido y me produce una fuerte punción en el pecho.
Mi garganta se seca, mis ojos progresivamente se llenan de lágrimas hasta que inundan por completo mi mirada que se ha perdido en el horizonte esperando verte llegar.
Es recién ahi que noto la angustia de significar tan poco para vos, ser día a día ser eso que te satisface y a la vez evitas; eso que llena tus espacios y vacía a la vez los míos.
Porqué crees que puedo ser feliz acaso en un paisaje que esté ajeno a tus ojos...?
Aunque parezca exagerado, precipitado y fuera de toda lógica te siento dentro mío, te pienso; lo que hace que me desgarre y muera segundo a segundo a la espera de tu abrazo.